Todos los sufrimientos y pruebas, incluso las pérdidas más importantes, son siempre regalos, es la ocasión que nos es dada para crecer y la única razón de nuestra existencia. Se crece frente a la enfermedad o frente una pérdida dolorosa, si no se esconde la cabeza en la arena, sino que se acepta el sufrimiento intentando comprenderlo, no como una maldición o un castigo, sino como un regalo hecho con un fin determinado. Nada de lo que nos ocurre es casualidad.
Elizabeth Kübler-Ross

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