domingo, 28 de agosto de 2011

RESPONSABILIDAD

La responsabilidad no es un deber sino un hecho inevitable. Somos los actores responsables de cualquier hecho que hagamos. Nuenuestras stra única alternativa es reconocer tal responsabilidad o negarla. Y percatarse de la verdad nos cura de mentira


                                                                                                                                Claudio Naranjo

sábado, 27 de agosto de 2011

¿CASUALIDAD?

Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad.




Jorge Luis Borges.

martes, 23 de agosto de 2011

AGUA: Fuente de vida.


EL ELEFANTE ENCADENADO

Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enrome bestia hacia despliegue de su tamaño, peso y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas clavada a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía 5 o 6 años yo todavía en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre, o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvide del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: El elefante del circo no se escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde muy, muy pequeño. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró, sudó, tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo, no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado, y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que le seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no se escapa porque cree -pobre- que NO PUEDE. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez... 

LIBÉRATE DEL NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ

sábado, 20 de agosto de 2011

ALEGRÍA

La verdadera alegría no se descubre en una sonrisa; la verdadera alegría, se descubre en la mirada, ya que los ojos son las ventanas del alma.

domingo, 14 de agosto de 2011

OSHO

Nadie es superior nadie es inferior, pero tampoco nadie es igual a nadie.
La gente simplemente es única, incomparable.
Tú eres tú, y yo soy yo.
Yo tengo que contribuir mi potencial a la vida, tú tienes que contribuir tu potencial a la vida.
Yo tengo que descubrir mi propio ser; tú tienes que descubrir tu propio ser.

SILENCIO

Aprende a relacionarte con tu silencio interior y recuerda que todo en esta vida tiene un propósito; que no hay errores ni coincidencias: todos los acontecimientos son bendiciones que nos son dadas para que aprendamos algo de ellas.



                                                 Elizabeth Kubler-Ross

en tu corazón brilla la estrella de tu destino